Preguntas

Frecuentes

Las preguntas más frecuentes sobre el plástico: todo lo que se quiso saber.

El plástico es un material sintético. No se encuentra de manera original en la naturaleza. Los plásticos que se utilizan como cubiertas de invernadero son el resultado de la mezcla adecuada de polímeros, principalmente polietileno de baja densidad y copolímeros EVA y una serie de aditivos que les confieren sus propiedades (duración, termicidad, difusión de la luz, etc.).

La duración de una cubierta depende del tipo de material plástico, la radiación solar y los vientos de la zona, la tipología del invernadero en el que se instale, el tipo de cultivo y la utilización de determinados productos fitosanitarios. Está en nuestra mano alargar la vida de nuestro plástico tomando una serie de precauciones.

No es cierto. Por un lado, las condiciones climáticas han ido evolucionando y si cogemos las radiaciones medias actuales comprobamos que están superando a las de hace pocos años para la misma zona. Por otro lado, la concentración de invernaderos actual aumentado considerablemente, provocando un aumento de plagas y un uso de “venenos” y desinfectantes mucho mayor que el que se venía haciendo tradicionalmente. La aparición de nuevos pesticidas cuyo efecto sobre los estabilizantes que es desconocido, va a una velocidad trepidante. Es más, los “venenos” utilizados en la actualidad, por las exigencias sanitarias, tienden a permanecer poco tiempo en el cultivo y pasan rápidamente al ambiente poniéndose en contacto directamente con el plástico; esto obliga además a ser mayor número de tratamientos. Sin embargo, se está haciendo un gran esfuerzo por parte de los fabricantes de materias primas, aditivos y transformadores para que los plásticos agrícolas pueden soportar todos estos cambios y tengan las duraciones deseadas. Los plásticos utilizados hace 10 o 15 años colocados en la actualidad sobre un invernadero tendrían duraciones muy inferiores a las que tienen los plásticos comercializados actualmente.

La tecnología de transformación ha avanzado mucho en los últimos años. Los agricultores del sur de España, con Almería a la cabeza, son pioneros en el desarrollo y adaptación de la agricultura intensiva la industria auxiliar asociada a este desarrollo posee, a su vez, una tecnología puntera tanto en materia como de transformación de materiales. Así, hoy en día podemos decir que la mejor maquinaria y tecnología transformadora de plásticos de cubierta se encuentra en nuestro país.

El Comité español de plásticos para agricultura (CEPLA) es, a su vez una de las organizaciones con mayor fuerza en el panorama mundial.

La tecnología de transformación multicapa permite a los transformadores incorporar en cada capa compuestos diferentes para conseguir las propiedades buscadas: duración, termicidad, anti-goteo etc.

La duración de un plástico tricapa puede ir desde una campaña hasta tres años. La tecnología tricapa no implica unas características determinadas, sino las posibilidades de obtener filmes con propiedades seleccionadas y una calidad de transformación superior.

La irradiación solar de la zona, las temperaturas, el régimen de lluvias y su intensidad, los vientos y otras inclemencias meteorológicas como el granizo, son factores que pueden afectar al plástico. 

Por ejemplo un mismo plástico duración tres campañas en Almería donde la irradiación solar alcanza casi los 160 KLY al año instalado en el sur de Francia alcanza una duración de cuatro campañas ya que los niveles de radiación no llegan a los 130 KLY/año. 

La transmisión de luz del filme de cubierta es esencial para el rápido y adecuado crecimiento de las plantas; por ello es importante cuidar la calidad de las materias primas y el proceso productivo para mantener la transmisión de la luz solar hacia el interior del invernadero en valores los más altos posible.

Dependiendo del lugar de utilización del filme será importante que la componente mayoritaria de la luz transmitida sea difusa o directa: los filmes con alta difusión de luz, en los climas de alta radiación solar, evitan que las plantas se quemen y reducen las sombras, por lo que son los más recomendados en estos casos. Los filmes claros son los más apropiados para lugares de menos radiación solar, pues la mayor parte de la luz que transmiten es directa.

Se comercialice comercializan en el mercado algunos plásticos de cubierta que prometen reducir la temperatura dentro del invernadero en varios grados centígrados. Sin embargo, este efecto es difícilmente comprobable. La tecnología en este campo está un poco experimentada. El control climático dentro del invernadero hoy en día está un subordinado al uso de otros equipos (de nebulización, ventilación forzada, climatización etc.) y materiales (mallas de sombreo etc.) para bajar las temperaturas en épocas estivales.

Si el blanqueo se realiza con productos neutros como el tradicional blanco España y similares no existe ningún problema. 

Más aún, pueden alargar la vida de los plásticos ya que los protege contra la radiación UV del sol. Además, baja la temperatura dentro del invernadero. Para la retirada del blanqueo debe utilizarse agua sola sin incorporar otro tipo de productos que pudieran atacar al plástico.

Durante el día la radiación solar calienta el invernadero. Durante la noche la tierra pierde el calor recibido durante el día debido a que emiten longitudes de onda del infrarrojo largo. Consideramos que un plástico es térmico cuando no permite pérdidas de calor nocturnas dentro del invernadero por salida de la radiación terrestre a través de la cubierta. Un plástico normal sin aditivar deja escapar más del 60 % de la radiación nocturna. Estas pérdidas pueden provocar inversiones térmicas nocturnas, es decir, que la temperatura dentro del invernadero sea inferior a las temperaturas en el exterior. Sin embargo con plásticos térmicos podemos reducir estas pérdidas hasta el 5 % logrando así mantener una temperatura adecuada durante todo el día en el invernadero.

El efecto térmico favorece la precocidad de los cultivos y disminuye el gasto en calefacción.

No. La termicidad de un plástico no tiene que ver con su mayor o menor duración. Si es cierto que, iniciada una degradación después de cumplir a la expectativa de duración del material, ésta avanza más rápido en los plásticos térmicos difusos que en los plásticos no térmicos. Es decir, se inicia la rotura en el mismo tiempo para los térmicos que para los no térmicos y sin embargo en los térmicos da menos tiempo a cambiar el plástico de cubierta.

El diseño del invernadero (capilla, túnel, parral, etc.), así como los materiales usados en su estructura (madera, hierro, hormigón, etc), el estado de oxidación de los alambres, la fijación del filme, la ventilación y la altura serán factores que influirán directamente en la vida del filme. Es importante proteger el filme en los puntos de contacto con la estructura, así como mantener en buen estado los alambres y materiales estructurales para alargar la vida de nuestra cubierta. Una altura adecuada y una buena ventilación serán también factores que ayudarán a alcanzar la vida garantizada de nuestro plástico.

Cuando decimos que el plástico tiene más o menos goma en realidad nos estamos refiriendo a las propiedades mecánicas que presenta (resistencia a la tracción y alargamiento a la rotura) por la materia con la que está fabricado y por el propio proceso de fabricación. Esas propiedades de resistencia (goma), van disminuyendo con el tiempo por el envejecimiento del material. Uno de los puntos por donde primero comienza a envejecer y por tanto a romperse es en las zonas donde el plástico está cosido a la estructura. Es en esas zonas donde el plástico se calienta más, donde pueden quedarse restos de productos químicos utilizados como “venenos” y donde cualquier movimiento de la estructura (alambres de tensados, vientos fuertes, etc.) van a comenzar a rasgar la lámina. 

Si su invernadero es tipo parral, raspa amagado,… preste especial atención al estado de oxidación de los alambres y protejan las juntas y puntos de contacto con pintura blanca en base agua u otro material que evite el contacto directo. Si se trata de un invernadero túnel o multitúnel, cuide la tensión del filme en la instalación y los contactos con las omegas.

La inmensa mayoría de los plásticos recién instalados hasta su cuarto o quinto mes de vida en invierno y segundo o tercer mes en verano tienen absorbentes fuertes de la radiación UV solar para asegurar su duración. Los insectos polinizadores utilizan parte de estas radiaciones solares para ver, por lo que el uso de polinizadores tras instalar el plástico puede provocar cierta desorientación inicial en los mismos. 

Los numerosos estudios realizados reflejan que tras un periodo de adaptación inicial de los polinizadores estos problemas se solventan. 

Normalmente, aunque no necesariamente, cuanto mayor sea la duración del plástico mayor cantidad de absorción UV presentará y mayor podrá ser la desorientación inicial. Existen, no obstante, ciertas prácticas que pueden ayudar a una más rápida adecuación del polinizador: 

– Usar la ventilación para bajar la temperatura dentro del invernadero y favorecer así la polinización. Los parámetros óptimos para la polinización son: 70 % de humedad relativa y temperaturas inferiores a 30 °C. Para evitar temperaturas mayores en la colmena, puede ayudar colocarla en la sombra. Si la temperatura de esta es elevada los polinizadores emplearán sus esfuerzos en ventilarla en lugar de polinizar. Si las temperaturas son excesivamente bajas también disminuirá la actividad de los polinizadores. 

– Cuando el plástico es claro, realizar un ligero escalado inicial para evitar la entrada de excesiva de luz directa. 

– Se ha demostrado que el aumento del número de colmenas en el invernadero puede solucionar los problemas iniciales con los polinizadores. Además, debemos tener en cuenta que existen otros muchos factores que pueden afectar a la eficacia de los polinizadores, Tales como: el estado de floración del cultivo, las condiciones de humedad y temperatura, el uso de productos fitosanitarios que en ocasiones funcionan como repelentes de estos insectos, la ubicación de las colmenas, etc.

 Los plásticos son materiales sintéticos y el uso de otros materiales químicos, pesticidas, fungicidas, insecticidas, etc. puede hacer que interactúen con ellos, afectando a la eficacia de los estabilizantes UV, responsables de la mayor o menor duración de la cubierta. 

Para evitar un deterioro prematuro de la cubierta debido a los agroquímicos es conveniente seguir ciertas recomendaciones:

– Aplicar las dosis sobre el cultivo. Evitar el contacto del producto directamente con el plástico, especialmente en los puntos de contacto del plástico con la estructura.

– Ventilar el invernadero lo más rápidamente posible para dejar salir los gases perjudiciales.

– Ajustar las dosis y frecuencias de los tratamientos, especialmente aquellos que cuentan en su composición con azufre y/o cloro.

– Evitar en la medida de lo posible el uso de quemadores de azufre en producción integrada. De las técnicas utilizadas para aplicar este producto, esta es la más dañina para el plástico.

– Utilizar plásticos barrera de protección si se desinfecta químicamente el suelo del cultivo. El ataque de los desinfectantes (metan sodio, bromuro de metilo, dicloropropeno, cloropicrina, etc.) es muy agresivo con la cubierta. Al retirar el plástico de desinfección ventilar bien el invernadero. La normativa vigente en materia de cubiertas plásticas no admite como objeto de reclamación por degradación aquellas cubiertas que presenten, al ser retiradas más de 1500ppm de azufre y o 100ppm de cloro para el caso de los plásticos con duración garantizada dos campañas y 2000ppm de azufre y/o 150ppm de cloro en tres campañas.

Siempre que se utilicen productos químicos para desinfectar el suelo del invernadero es aconsejable que utilice láminas de plástico para cubrirlo. Si estas son especiales para desinfectar, normalmente tienen una mayor impermeabilidad y será aún mejor. La desinfección química del suelo es una de las soluciones más extendidas por su sencillez de aplicación y su eficacia acción insecticida, nematicida, fungicida y herbicida. Los productos químicos que se emplean en la desinfección de suelos pasan a estado gaseoso en el momento de ser liberados, por lo que es preciso cubrir el terreno con una lámina de plástico para impedir que los gases de escape y obtener una mayor eficacia y un ahorro en el coste. Además, existen riesgos de contaminación medioambiental y fuertes ataques químicos a los plásticos de la cubierta, que pueden ver acortada sus expectativas de duración de forma importante. 

A modo de ejemplo podemos comentar que una misma lámina de cubierta colocada en el mismo invernadero puede durar hasta una campaña más si se desinfecta con productos químicos utilizando plástico para el suelo que si no se utiliza ningún tipo de plástico.

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